The top ten golf courses you have to play before you die

Cape Kidnappers, Nueva Zelanda

Aclamado como una de las maravillas del golf moderno, se terminó en 2004. Situado en la costa este de la Isla Norte de Nueva Zelanda, cuenta con 5.000 m² y su calle se extiende a lo largo de una serie de crestas dentadas. Si golpeas mal una bola, tardará diez segundos en caer al agua.

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Pebble Beach, Estados Unidos

Uno de los pocos y deslumbrantes campos de Estados Unidos que no está cerrado al público, el Pebble Beach de California es una delicia de la costa del Pacífico. Los verdes curvados, los fairways estrechos y las vistas panorámicas del océano hacen de este campo un 10.

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Leopard Creek, Sudáfrica

Los arroyos de Leopard Creek, los peligros del agua en movimiento, condimentan este curso considerablemente. Y, si el riesgo de que su bola sea arrastrada por la corriente no fuera lo suficientemente emocionante, intente competir con los cocodrilos, elefantes, jirafas y cebras que recorren el Parque Nacional Kruger.

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St. Andrews, Escocia

Nada más que por su prestigio, uno debería ir a jugar a St. Andrews por lo menos una vez. Los greens dobles grandes hacen que este campo de golf sea único en el mundo, y siete greens son compartidos por dos agujeros cada uno. El famoso puente de Swilcan y el infame ‘Hell Bunker’ de 3 metros de profundidad son las características  más notables del campo. Cuenta con 112 bunkers individuales, el campo puede que sea viejo, pero te mantendrá en forma.

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Royal County Down, Irlanda

Este campo de golf costero es un clásico – y por muy buenas razones. Diseñado por Tom Morris, el Royal County Down tiene varios desafíos – sobre todo un par 73 y un puntiagudo dogleg en el duodécimo hoyo. El tee se eleva dramáticamente, y debes despejar un mar de malas hierbas para alcanzar el green bunker.

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Canouan, Granadinas

No hay nada como un campo de golf en una isla tropical, y alucinarás con la forma en que Canouan se eleva sobre el mar y se extiende hasta el borde de un volcán extinto. Exuberantes calles verdes dan paso a aguas claras y playas de arena prístina. El decimotercero es el punto más alto del campo, y ofrece las mejores vistas de la increíble isla de Mustique.

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Green Monkey, Barbados

Este campo de 6766 m de zig zags está rodeado altísimas paredes de roca de una cantera. El hole de la firma, el decimosexto, al que debe su nombre el campo, es un tee elevado – debes alcanzar los 205 metros, un green gigante con forma de mono.

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Whistling Straits, Estados Unidos

Un campo de golf de lujo en Wisconsin. El Whistling Straits fue construido con el objetivo de reproducir los campos tradicionales que unen las costas del Reino Unido. Ubicado a lo largo de un tramo de dos millas del lago Michigan, el campo tiene ocho agujeros que abrazan el agua, un rebaño de ovejas Scottish Blackface, tres puentes de piedra y cambios de elevación de 80 pies.

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Kawana, Japón

El campo de Fuji en el Kawana Resort en la península de Azu cuenta con impresionantes vistas al Océano Pacífico, fairways hundidos y plegados, una meseta de greens rodeados de un bosque de pinos. Con el monte Fuji como telón de fondo, es el campo de golf más caro de Japón – con un green fee de $ 300 – pero paga el precio y jugarás nueve de los mejores y más pintorescos hoyos de golf del mundo.

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TPC at Sawgrass, Estados Unidos

Un campo salvaje si alguna vez hubo uno, TPC se encuentra en el corazón del pantano de Florida. Las largas franjas de pantanos y tierras baldías que nunca se mantienen, bordean el campo, los cráteres y los montículos se colocan al azar alrededor de las palmeras verdes y altas que obstruyen el tiro, lo que añade un extra a la difícil naturaleza del campo. De lo que la gente se queja con frecuencia, no es más que un desafío.