¿Puede ser una silla el icono de la burbuja “puntocom”? Aparentemente sí. La silla Aeron, diseñada por el equipo de Hermann Miller ostenta el título mínimo, de ser un modelo preferido por algunos de los hombres más influyentes en los 90, aquellos que poblaban Sillicon Valley en la época.

La silla en cuestión fue diseñada en 1994 y una vez puesta a la venta, los cerebritos se la disputaban para sentar sus posaderas sobre ellas. Dicen que se trata de la silla de escritorio más ergonómica jamás diseñada por los humanos, la más cómoda, la mejor. Por eso no es de extrañar que forme parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York o que fuera elegida por la Business Week como “Diseño de la década“. ¡Ah! Y como dato curioso, Wired la definió como “El Ferrari de las sillas de oficina“.

La silla más cara del mundo

Su amplia gama de ajustes, la estética totalmente icónica, la forma en que fue fabricada, la inteligente elección de los materiales y el estrés al que estaban sometidos sus ilustres usuarios, consiguieron catapultarla al cielo de las sillas y ahí se mantiene, pues hoy en día es bastante complicado conseguir una Aeron de Hermann Miller.

Con el estallido de la Burbuja “puntocom” y por la necesidad de liquidez de las grandes corporaciones, estos lujosos asientos fueron lo primero en venderse y por su exclusividad a veces, casi por el precio original.

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